Inquietudes pedagógicas, reflexiones acerca de la educación, de la práctica docente y de sus resultados, derivaban por entonces, en largas conversaciones familiares.

Así, en 1987, se abrió paso la idea de crear un establecimiento educativo que ofreciera respuestas a múltiples interrogantes.

Toda una vida dedicada a la enseñanza desde diversas funciones, constituía el aval de Luisa (Greggi). Junto a ella, motorizó el proyecto la juventud inquieta de Mori (María Virginia Bernuchi), profesora de psicopedagogía. A ellas, se agregó el apoyo entusiasta y eficaz de otro joven docente, Ariel (Arballo).

Ya en marcha, el primer desafío fue plasmar las ideas compartidas en un ideario expresado con claridad que sirviera como guía para la acción ¡Tarea compleja pero apasionante!

Estaba clara la orientación pedagógica con bases sólidas en la fe  en la educación como vía de perfeccionamiento de cada individuo y en la sociedad ; en la valoración de la profesión docente como irreemplazable para hacer realidad ese progreso; en el respeto por cada alumno en su condición de ser único con capacidades y talentos a desarrollar; en la comprensión y tolerancia por las diferencias; en el seguimiento personalizado de los progresos; en las ventajas de crear un ambiente emocional grato y estimulante para que aprender resultare satisfactorio en el camino de continuar aprendiendo toda la vida.

Existía total convencimiento de que valían todos los esfuerzos para poner en práctica estas ideas.

Acordados los lineamientos básicos un sinfín de interrogantes se abrió como abanico: ¿Nombre? ¿Lema? ¿Logo?.

Un extenso listados de nombres permitió seleccionar ¡por fin! El que identificó a la Institución: Colegio de la Reconquista. El nombre evoca el hecho histórico más relevante del Partido de Tigre. Año 1806, época colonial, desembarco de Liniers a orillas del Río de las Conchas, hoy Río de la Reconquista, camino a participar con sus tropas de la reconquista  de Buenos Aires, en poder de los ingleses. Numerosos vecinos se unieron a dichas tropas según consta en documentación de la época resguardada en el Museo de la Reconquista, lugar donde pernoctó Liniers.

También el nombre se refiere a la permanente reconquista de valores que consolidan la dignidad del ser humano, así como de las relaciones en un mundo más justo y generoso en el cual puedan plasmarse las aspiraciones en realidades.

Porque la educación se construye día a día al interactuar con otros y porque es indispensable andar juntos, familias y colegio, se eligió un lema acorde con esto: “…construyendo juntos la educación”.

Resueltos nombre y lema, aún faltaba identificar la institución con un logotipo. Mori posee una formación artística orientada por el pintor Don Anselmo Picoli. Con su ayuda, tomó forma la imagen que nos acompaña: las letras C y R entrelazadas sobre un campo dorado que las ilumina a manera del sol, subrayadas por tiras roja y negra.

 

Ideario, nombre, lema, logo. ¿Lugar físico? Imposible  pensar una ubicación fuera de Tigre Centro. Después de algunos intentos fallidos quedó resuelto el alquiler de la finca situada en Cazón 31 , propiedad de la familia Casaretto. Se trataba de una casona acogedora con un patio interior techado con vidrios al que se conectaban varias habitaciones bastante amplias. En la parte de atrás un patio externo con una pérgola hizo las delicias de los chicos durante los recreos.

Adecuar y prepara el edificio, una ardua tarea ese verano. Hubo tanta colaboración de la familia y de amigos que resultaría imposible mencionar a todos y que son merecedores del mayor agradecimiento.

Estaban solucionados algunos problemas, sin embargo, la incertidumbre continuaba, ¿Cuántos alumnos se inscribirían? ¿Cuántos docentes serían necesarios?. En principio se previó comenzar con una sección de primer grado y una sección de preescolar. Sobre esa intención era fácil de terminar el plantel necesario. 

Llegó el momento de empezar la difusión. La imprenta familiar tomó a su cargo la provisión de volantes con el logo a tres colores. Ariel y Gelo (Angel Bernuchi) elaboraron folletos gráficamente atractivos por su diseño y presentación. Un grupo de chicos de la familia se encargó alegremente de distribuirlos casa por casa y de entregarlos en lugares concurridos. Se anunció además en medios gráficos y por medio de un cartel en el frente del edificio. Instituciones vecinos recibieron información especial por medio de notas. 

Ya el Colegio de la Reconquista hacía su aparición ofreciendo a la comunidad sus servicios educativos.

En 1992 la Primaria se traslada a un nuevo edificio en Maipú 313 (Tigre) que contaba con sede para jardín y un pabellón con nuevas aulas, un salón multiuso, dos pabellones sanitarios, dependencias para dirección y secretaría y un espacio para comedor o cantina.

Hasta 1993 funcionaron las dos escuelas en edificios diferentes.

En 1990 se creó el Profesorado de Artes Visuales para la formación de docentes en arte con el objetivo de crear un nuevo lenguaje de la plástica en Tigre. Egresaron dos promociones de Maestros en Artes Visuales.

En 1994 se cierra por problemas económicos. Algunos alumnos continuaron el nivel Superior en la Escuela Prilidiano Pueyrredón.

 

Seguir…hasta Lavalle  

Se dispone de siete mil metros cuadrados de terreno con acceso por la  calle Lavalle en el frente y por la calle Estrada en el contrafrente.

La ubicación del predio, en lugar céntrico de Tigre, permite el fácil acceso por tren, por varias líneas de colectivos y por lancha.

La proximidad del acceso norte a la Panamericana favorece la rápida y cómoda llegada en auto.

Los árboles añejos, el río, la edificación circundante, otorgan un especial encanto al lugar que beneficia la serenidad y la concentración necesarias 

para un buen aprendizaje.